Acá estoy con Deborah, una de las internas con quien más estuve compartiendo y charlando.
sábado, 15 de diciembre de 2007
Oakton Manor
Hace unos días con nuestro grupo de estudio bíblico estuvimos en Oakton Manor, una residencia para personas que no pueden vivir en forma independiente debido a problemas de salud, drogas, enfermedades mentales, pobreza o problemas emocionales. Unas 80 personas viven en esa residencia, de diferentes edades, género y trasfondo.
La idea era que en lugar de reunirnos para el estudio como cada semana, hiciésemos algo como grupo para servir a otros. Lo que hicimos fue cantar villancicos, hicimos juegos, compartimos sobre el significado de la Navidad y tuvimos una merienda con los internos, charlando con ellos y escuchando sus problemas y necesidades.


Acá estoy con Deborah, una de las internas con quien más estuve compartiendo y charlando.
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lunes, 10 de diciembre de 2007
Segundo domingo de Adviento
¡Hola! Ayer empezó la segunda semana del Adviento y hemos encencido nuestra segunda vela. La vela de color rojo nos recuerda la relación directa que existe entre el nacimiento de Jesús y su muerte en la cruz del Calvario, 33 años después.La alegría del nacimiento y la expectación por su llegada se mezclan con la tristeza de saber todo lo que Jesús tuvo que sufrir por nosotros.
Leemos:
"El Señor quiso que su siervo creciera como planta tierna
que hunde sus raíces en la tierra seca.
No tenía belleza ni esplendor, ni su aspecto era atractivo;
los hombres lo despreciaban y lo rechazaban.
Era un hombre lleno de dolor, acostumbrado al sufrimiento.
Como alguien que no merece ser visto, lo despreciamos, no le tuvimos en cuenta.
Y sin embargo, él estaba cargando con nuestros sufrimientos,
estaba soportando nuestros propios dolores. (...)
Fue traspasado a causa de nuestra rebeldía, fue atormentado a causa de nuestras maldades;
el castigo que sufrió nos trajo la paz, y por sus heridas alcanzamos la salud."
(Isaías 53:2-5)
que hunde sus raíces en la tierra seca.
No tenía belleza ni esplendor, ni su aspecto era atractivo;
los hombres lo despreciaban y lo rechazaban.
Era un hombre lleno de dolor, acostumbrado al sufrimiento.
Como alguien que no merece ser visto, lo despreciamos, no le tuvimos en cuenta.
Y sin embargo, él estaba cargando con nuestros sufrimientos,
estaba soportando nuestros propios dolores. (...)
Fue traspasado a causa de nuestra rebeldía, fue atormentado a causa de nuestras maldades;
el castigo que sufrió nos trajo la paz, y por sus heridas alcanzamos la salud."
(Isaías 53:2-5)
La buena noticia es que su muerte no fue el fin de la historia. Su muerte nos reconcilió con Dios, pero la muerte no pudo con él. ¡Creemos que Jesús resucitó y está vivo hoy!
Ojalá que en esta semana podamos pensar en estas cosas. Jesús es Rey, pero lo dejó todo para hacerse como nosotros y nacer como un bebé. Jesús es Dios, pero estuvo dispuesto a morir como un ser humano de la forma más horrible por amor a nosotros.
Y eso nos trajo Paz.
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