sábado, 15 de diciembre de 2007

Oakton Manor

Hace unos días con nuestro grupo de estudio bíblico estuvimos en Oakton Manor, una residencia para personas que no pueden vivir en forma independiente debido a problemas de salud, drogas, enfermedades mentales, pobreza o problemas emocionales. Unas 80 personas viven en esa residencia, de diferentes edades, género y trasfondo.

La idea era que en lugar de reunirnos para el estudio como cada semana, hiciésemos algo como grupo para servir a otros. Lo que hicimos fue cantar villancicos, hicimos juegos, compartimos sobre el significado de la Navidad y tuvimos una merienda con los internos, charlando con ellos y escuchando sus problemas y necesidades.




Acá estoy con Deborah, una de las internas con quien más estuve compartiendo y charlando.

¿Me enseñas español?

Hace un tiempo cuando estábamos trabajando en las conferencias, en uno de los intervalos salimos a tomar un café y encontramos un lugar muy lindo cerca de una de las iglesias. La chica que nos atendía era super maja (= copada) y como medio nos habíamos perdido para llegar al lugar, le preguntamos cómo volver a la calle de la iglesia porque estábamos un poco desorientados. Eso dio pie a que nos preguntara de dónde éramos y qué hacíamos por ahí. Cuando le dijimos que eramos argentinos y que vivíamos en España, nos dijo en seguida: "Would you teach me Spanish?" (¿me enseñarías castellano?). Costó un poco acomodar los horarios y las agendas, pero finalmente empecé a darle clases a Melanie. La semana pasada tuvimos nuestra primera clase y estuvo muy bien. Ya les contaré cómo sigue todo.

Catch up

Los norteamericanos tienen una expresión conocida como "catch up". Vendría a ser el equivalente a nuestro "ponerse al día". El otro día estuvimos con nuestra amiga Megan para "catch up". En los tres años que no nos veíamos se fue a vivir sola, se echó novio (= puso de novia) y se casó (Grant se llama su flamante esposo). Así que teníamos muchas noticias para ponernos al día tanto suyas como nuestras de los pasados 3 años. ¡Lo pasamos muy bien!

lunes, 10 de diciembre de 2007

Segundo domingo de Adviento

¡Hola! Ayer empezó la segunda semana del Adviento y hemos encencido nuestra segunda vela. La vela de color rojo nos recuerda la relación directa que existe entre el nacimiento de Jesús y su muerte en la cruz del Calvario, 33 años después.
La alegría del nacimiento y la expectación por su llegada se mezclan con la tristeza de saber todo lo que Jesús tuvo que sufrir por nosotros.

Leemos:
"El Señor quiso que su siervo creciera como planta tierna
que hunde sus raíces en la tierra seca.
No tenía belleza ni esplendor, ni su aspecto era atractivo;
los hombres lo despreciaban y lo rechazaban.
Era un hombre lleno de dolor, acostumbrado al sufrimiento.
Como alguien que no merece ser visto, lo despreciamos, no le tuvimos en cuenta.
Y sin embargo, él estaba cargando con nuestros sufrimientos,
estaba soportando nuestros propios dolores. (...)
Fue traspasado a causa de nuestra rebeldía, fue atormentado a causa de nuestras maldades;
el castigo que sufrió nos trajo la paz, y por sus heridas alcanzamos la salud."
(Isaías 53:2-5)

La buena noticia es que su muerte no fue el fin de la historia. Su muerte nos reconcilió con Dios, pero la muerte no pudo con él. ¡Creemos que Jesús resucitó y está vivo hoy!

Ojalá que en esta semana podamos pensar en estas cosas. Jesús es Rey, pero lo dejó todo para hacerse como nosotros y nacer como un bebé. Jesús es Dios, pero estuvo dispuesto a morir como un ser humano de la forma más horrible por amor a nosotros.

Y eso nos trajo Paz.