viernes, 29 de febrero de 2008

Próxima parada: Madrid

El día comenzó de maravilla. Mariano se levantó temprano (4.30am) para ir por última vez a su grupo de hombres (el curso acabará mientras estemos en Madrid, por lo que para él era el último encuentro) y luego a encontrarse con Tom, con quien está haciendo una mezcla de mentorado y clases de español. Más allá de esto, teníamos todo el día por delante para ocuparnos de hacer nuestras maletas, dejar la casa más o menos en orden, cargar el coche y salir hacia Chicago. Habíamos quedado con nuestra amiga Katie, quien vive a medio camino entre Milwaukee y Chicago, para encontrarnos e ir a cenar con su familia, ya que ella nos ayudaba "cuidando" nuestro coche durante los días que estuviésemos fuera (y así nos evitábamos tener que ir en autobús hasta Chicago) y de paso llevarnos al aeropuerto. Estaba todo perfectamente arreglado.
El día no podía ser mejor: soleado, sin viento, sin pronóstico de nieve ni lluvia. El día ideal para viajar y sobre todo para volar (el aeropuerto de Chicago suele tener cancelaciones de vuelos en esta época, debido al mal tiempo y a ser una ciudad tan ventosa)...
Acabamos con todas tareas y sobre las 5pm emprendimos el viaje para encontrarnos con Katie. Nos encontramos en el parking de un centro comercial, donde dejamos nuestro coche, cargamos todas las maletas en el coche de su padre y nos dirigimos al restaurante donde nos habían invitado a cenar sus padres, que nos querían conocer (aunque ya los habíamos conocido, pero brevemente). Después de la cena, allí mismo nos despedimos de los padres y con Katie salimos hacia el aeropuerto. Allí nos dejó en la ventanilla de United, la compañía con la que volábamos sobre las 20.30, unas 3 horas antes del supuesto horario de nuestro vuelo. Y allí nos quedamos...semi varados.
Ya nos pareció raro que no hubiese nadie en la ventanilla para hacer el check-in, aunque sí había empleados. Les mostramos nuestros e-tickets y los miran un poco extrañados. Luego dicen: Ah, es de Lufthansa. Y yo le digo que no, que por Lufthansa es el tramo desde Frankfurt hasta Madrid. Vuelven a mirar y me dicen: "Este vuelo ya salió". ¿Cómo?- digo (y pienso que no es posible que un vuelo salga 3 hs. antes de lo previsto). Y me dicen, "Sí, este vuelo salió hoy a las 2.30 de la tarde"....
Mariano y yo nos miramos con cara de soponcio. No podíamos creer lo que nos estaba ocurriendo. Parecía que estábamos dentro de una película o algo así... Y ahí le digo, pero este vuelo debía salir a las 23.30pm!!! Y al volver a mirar el papel, ponía 2.33pm!! No cabía en mi desesperación. Había mirado el horario más de 50 veces y todas las veces había visto 23.30 hs. Nunca nos había pasado algo así. La gente de United sentía pena por nosotros e intentaba ayudarnos como podían. Uno de ellos nos dice: no te preocupes, nos pasa todo el tiempo. Pero yo pensaba: si, no me preocupo, pero yo el viernes a más tardar tengo que estar en Madrid sin falta!!! En fin, entre 4 ó 5 personas intentaban ayudarnos mirando en las pantallitas y por fin me dicen: lo único que podemos hacer es reubicarte en el mismo vuelo mañana. Lugar hay. Y le decimos: ¡bueno! Y nos dicen: Serían 2.600 dólares por persona. Y le decimos: ¿QUE!!!!????? No podemos pagar esa suma!!! Y les explicamos que somos misioneros y que estábamos haciendo este viaje por este motivo para varias actividades con jóvenes y adolescentes, etc. etc. Y nos dicen que no pueden hacer nada y que tenemos que pasar la noche en uno de los hoteles del aeropuerto (nos dan un cupón para que nos den un descuento en dicho hotel). Luego nos dicen que tenemos que hablar con nuestra agencia porque el billete era de una tarifa especial y que sólo ellos lo podían arreglar.
Llamamos a nuestra agencia. Mientras yo llamaba, Mariano oraba. El hombre que me atiende era de un servicio de 24 hs. de emergencia porque ya estaban fuera del horario de atención normal. Le explico lo que nos pasó y me dice que va a averiguar qué se puede hacer. Al rato me dice que lo único que pueden hacer es reubicarme en el vuelo del día siguiente que hay lugar, pero que el coste serían 2.600 dólares por persona. Lo mismo que United. Le dije que para nosotros era imposible y me dijo que no podían hacer nada más. Que quizás podía llamar mañana a primera hora en horario de oficina normal para ver si podían encontrar otra solución. Corté y me quedé sin palabras. Mientras tanto la gente de United seguía mirando la pantallita y habían llamado a la supervisora. Mariano se volvió a acercar a la ventanilla y les volvió a decir que éramos misioneros y que era un viaje de trabajo, y le mostró una carta de nuestra organización donde explicaba el propósito de nuestro viaje... La verdad que la gente super amable y atenta, tratando de ayudarnos como podían.
Mientras Mariano estaba hablando con ellos, me suenta el teléfono: número desconocido. Era GEORGE! (la persona con la que había hablado en la agencia de viajes).
Y me dice: - te llamo para que esta noche duermas tranquila. He hablado con Greg y me ha dicho que como uds. son misioneros, los va a reubicar mañana en el mismo vuelo y no tienen que pagar nada.
- "GOD BLESS YOU!!!!" le dije, entre gritando y llorando.
- Pero -me dice- yo no puedo hacer nada ahora. Mañana a primera hora tienes que llamar y arreglar todo con los empleados de horario de oficina. Yo simplemente voy a dejar una incidencia en el sistema para que sepan que Greg ha autorizado esto.
- Ok, muchísimas gracias, que Dios lo bendiga.
Corté y les expliqué a los de United y ellos ya me reservaron los lugares y dieron de baja la ida (para que no se cayera la vuelta), esas cosas que sólo entre operadores de vuelo se entienden...
Volví a sentirme dentro de una película o serie de ficción (no precisamente "Lost" en este caso, más bien de esas comedias románticas en las que los vuelos no salen hasta que los enamorados se encuentran o aquella en la que el amigo debe llegar en un taxi antes de que salga el avión para decirle algo importante a la otra persona... Y SIEMPRE LO LOGRA). Pero más allá de eso...experimentamos a Dios en una forma muy concreta y práctica.

Con toda nuestra mudanza (llevabamos casi todas las compras de EJE más una maleta llena de cosas que queremos dejar en Madrid), nos dirigimos hacia el hotel (transporte gratis). Allí pasamos la noche, creo que fue la peor de mi vida. Tuve todas las pesadillas sobre problemas con los vuelos que puedan existir. Dormí fatal. A la mañana siguiente a primera hora, hicimos la llamada y en la agencia nos resolvieron el tema, nos reemitieron los pasajes y pudimos embarcar, 24 hs. después. Fue un VERDADERO MILAGRO, no hay otra explicación, ya que por un error de la persona que viaja no suelen hacer estas cosas. Una forma más en la que experimentamos a Dios y la confirmación de que él tenía algo muy especial para nosotros en este viaje. Pero para ser sinceros, hasta no estar dentro del avión no respiramos tranquilos.



Chicago-Frankfurt (8 hs) + Espera de 3 hs. en el aeropuerto + Frankfurt-Madrid (2 y 1/2 hs.)
Llegamos a Madrid, Mariano fue a Cobeña a recoger un coche que nos prestaban y de ahí al centro de retiros en Villalba, en la sierra de Madrid, para dar el curso de formación para educadores de adolescentes. ¡¡Qué paliza!!! Pero valió la pena todo el esfuerzo, ya les contaremos.

martes, 19 de febrero de 2008

Trámites electorales

En el camino de regreso debíamos parar en Chicago para que Mariano pudiera hacer un trámite en el consulado español para poder votar en las próximas elecciones presidenciales (¡no las de USA sino las de España, que son el mes que viene!). El mismo día de las elecciones vamos a estar volando de vuelta a Milwaukee. El trámite consistía en registrarse en el Consulado y ser habilitado para el voto por correo postal.

Salió todo bien, gracias a Dios. Conseguimos aparcar super cerca del Consulado (un milagro para lo que es el tránsito de esta ciudad), completamos todo el papeleo rápidamente, no hubo que hacer colas ni largas esperas, ni nada de eso. Pero las condiciones climáticas comenzaron a ir de mal en peor.



Salimos de Grand Rapids con lluvia. Nada más llegar a Chicago comenzó a granizar y al rato a nevar. Se desató una tormenta tremenda. Tardamos 6 horas desde Chicago a Milwaukee, un viaje de unas 2 horas como mucho. Vimos un montón de accidentes en la carretera y fue el viaje más peligroso que hicimos. Dios nos cuidó un montón. Al llegar a casa nos enteramos que había sido un día de alerta meteorológica, que se habían suspendido las clases, las iglesias y hasta los shoppings estaban cerrados.

Fachada de casa al momento de nuestro arribo

A la mañana siguiente

Ash Wednesday

[Aclaración previa al estimado/a lector/a: Por favor, no se concentren en nuestras malas caras, sino en lo que les queremos contar (aclaro que la foto fue sacada a las 7am. Esto explica las "bolsas", ojeras y caras de dormidos).]

Originalmente teníamos previsto regresar de Grand Rapids el lunes 4, pero luego supimos que la iglesia organizaba un culto especial el miércoles 6 por el Miércoles de Ceniza. Como nunca habíamos participado en uno, decidimos quedarnos un par de días más. Además, como este servicio era a las 6.30 de la mañana, nos obligaba a levantarnos temprano, y desde allí mismo ponernos en marcha con el coche de regreso a Milwaukee.
Como comenté anteriormente, llevo un par de años (especialmente este último) interesándome por el calendario litúrgico de la iglesia. La lectura de los libros de Henri Nouwen ha despertado ese interés y luego algunos estudios que estuvimos haciendo con nuestro equipo en España. Y por último nuestros amigos Dave & June son "fanáticos" (en el buen sentido). Me resulta super interesante, especialmentes algunos de sus simbolismos. Como dije antes también, uno de los riesgos que pueden ocurrir al utilizarlo (y que de hecho han ocurrido a lo largo de la historia) es el de caer en rituales vacíos o repeticiones huecas. Pero creo que si se practica concienzudamente, puede enriquecer la experiencia espiritual de cada persona en una forma increíble. Para mí, que no crecí con esta tradición, es como ver todo con otros ojos.
En fin, todo esto para hablar sobre el Miércoles de Ceniza: el miércoles de ceniza es el primer día de lo que se conoce como "Cuaresma". La Cuaresma son los 40 días antes del Domingo de Resurrección, sin contar los domingos. Es decir que el Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, que acaba el sábado antes del domingo de Resurrección. A lo largo de la historia, miles de cristianos alrededor del mundo se han reunido en este día para recibir la señal de la cruz marcada en sus frentes con cenizas. Fue una experiencia super interesante y profunda. El servicio sencillo, con luces bajas y música suave, lectura de salmos (especialmente el Salmo 51), y a continuación la "procesión" hasta el "altar" para recibir las cenizas. Al hacerlo, los voluntarios que ponían las cenizas te decían: "Remember, from ashes you came and to ashes you shall return" (recuerda: del polvo viniste y al polvo volverás)
La cruz de ceniza que llevamos ese día es una forma de decir: "Lo siento por mis pecados. Y sé que necesito ser perdonado/a." Al mirarnos al espejo nos recordamos a nosotros mismos que necesitamos ser perdonados como también que necesitamos perdonar a los demás.
Este día (y en general, todos los días de Cuaresma) se han malinterpretado como un día triste. [En parte creo por el sincretismo de la iglesia católica en los primeros siglos, ya que el martes anterior al miércoles de ceniza es el último día de Carnaval. Pero esto es tema para otro día u otro blog.] Nada más lejos de la realidad. No es un día triste, sino más bien un día (o días) de reflexión, meditación, renovación interior. Aunque parecen días "serios", el miércoles de ceniza es un día de esperanza: la cruz nos recuerda que Dios nos ama y nos perdona. Y nos da la oportunidad de empezar de nuevo, sin importar de dónde venimos o lo que hayamos hecho.

domingo, 17 de febrero de 2008

Con John

Este re-encuentro no puedo calificarlo precisamente de "agradable"... Aunque John es un tipo tan copado, que hace muy difícil que odies a tu dentista. Por empezar, te da un abrazo antes de atenderte (¿alguna vez tuvieron esa experiencia con su dentista?); trabaja super bien y por seguir sumando: ¡¡no me cobra!! Se merece la palma de oro al dentista del año.
Llevaba varios días con un dolor en una muela, sospechando que tenía una caries. Sabiendo que viajábamos a Michigan, quise esperar para que me atendiera él (ya me había visto hace 6 años cuando necesitaba extraer mis muelas de juicio). ¡La buena noticia fue que no era una caries! La mala, la anestesia y todo lo que sigue a una visita de este estilo. El dolor se debía a una sensibilidad importante en dicha muela, por tener la raíz casi al descubierto. Se solucionó con un relleno en esa parte, y la recomendación de usar un dentífrico para dientes sensibles.

Hablando de John (ya bastantes intimidades dentales he contado), la verdad que es una persona que Mariano y yo estimamos mucho. Quería contarles algo de su vida porque me parece digno de mención: Cuando lo visité hace 6 años estaba trabajando en su propio consultorio y por lo que se veía, su vida y su carrera iban de lo mejor (a nivel profesional, económico, etc). Sin embargo y a pesar de ello, hace un par de años decidió cerrar este consultorio, y con otro grupo de profesionales de la salud abrieron un a mini clínica en la parte hispana de Grand Rapids, normalmente la zona más necesitada, a todos los niveles. La clínica HIS (Health Intervention Services) funciona como un ministerio de base cristiana, para ofrecer la oportunidad a las personas que no tienen acceso a la salud, de tener unos servicios médicos mínimos y dignos, en el nombre de Jesús. La gente paga un mínimo bono por la consulta, pero tanto la clínica y su personal se sostienen a través de donativos de individuos, iglesias, organizaciones, etc. Además , John hace varios viajes al año a algunos países de Africa y otros lugares del mundo para servir a los más necesitados a través de su profesión. Me pareció un ejemplo enorme y por eso quise presentarles un poquito la historia de este "héroe urbano anónimo".